Acceder a la vivienda en la Argentina es un problema que lleva décadas sin resolverse. Los desarrolladores, ante el control de cambios y falta de opciones para quien desee dolarizar ahorros, emprendieron varios lanzamientos en las últimas semanas, con el objetivo de captar a los usuarios finales que disponen de pesos para tentarlos en la compra de unidades a estrenar.
Entre la Capital y el Gran Buenos Aires (GBA) se presentaron unos 20 proyectos, por un total de USD 100 millones, de distinta escala, enfocados en el público que puede pasar a ser propietario, ya no dirigidos al inversor porque el alquiler otorga desde hace tiempo, pobres márgenes de rentabilidad (menor al 2% promedio anual).
Si se tiene en cuenta que por cada emprendimiento trabajan entre 70 y 100 personas promedio, el impulso de esos emprendimientos es clave para motorizar la economía del sector.
Después del intento fallido de los créditos hipotecarios nominados en UVA, la coyuntura y una inflación que no cesa, que ascendió a un ritmo muy superior al previsto por el Gobierno, los propios desarrolladores son quienes deben establecer cierto apalancamiento para tentar a quien desee apostar por el ladrillo. A la falta de financiamiento hipotecario sostenible por la gente, hoy accede a la casa propia el que puede pagarla uniendo ahorros personales, ayuda de familiares en muchos casos, o calzando las inversiones por lo que pueda pagar durante el flujo de obra. Por lo general, compran los que llegan entre el anticipo y las cuotas, a abonar el valor de una unidad en 3 años, que es lo que suele demandar la edificación del proyecto hasta su culminación
Carlos Spina, director de Argencons, precisó a Infobae: “Por lo general, las cuotas funcionan en pesos ajustables e indexables por el Índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). El valor depende mucho de cada desarrollo, algunos están en el orden de los USD 2.500 el metro cuadrado, pero eso se pasa a pesos y se ajusta por el índice CAC”.
Fuente: Infobae